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Thomas
Davenport definió un proceso de negocios como las actividades que
forman un órden específico de trabajo a lo largo del tiempo y del
espacio, con un comienzo, un final, y unas entradas y salidas claramente
definidas: Una estructura para la acción.
Este
proceso tiene como finalidad producir el valor que entregamos a nuestros
clientes, con los parámetros de tiempo y forma que ellos requieren; y
en base a las determinaciones de nuestra estrategia como organización.
Otros
autores, suelen llamar al proceso de negocios como modelo operativo, o
modelo de operaciones.
El
software de gestión debe recolectar permanentemente datos
relevantes del funcionamiento del proceso, con los cuales debe
generar información destinada a aquellas personas que deciden sobre su
funcionamiento.
Este
circuito de Datos, Información, y Acción debe estar plenamente
ajustado para que produzca beneficios en la organización. Demoras,
Imprecisiones, Errores provocan ineficiencias que se pueden pagar caro.
Este
ajuste entre proceso de negocios y software de gestión debe cuidarse
especialmente, en el proceso de selección de la tecnología a utilizar,
pero tambien se debe contemplar durante toda la vida útil del software
instalado.
Solemos
observar que, en muchas ocaciones, se produce un cambio en la forma de
operar que no se refleja adecuadamente en el software, o bien porque el
proveedor del software no esta dispuesto a realizar la modificación, o
porque la empresa no puede asumir el costo de dicho cambio, lo cual
termina con la determinación de un proceso que es la resultante del
cambio requerido por la estrategia, y las restricciones existentes en el
software utilizado.
Puede
ocurrir que cuando se instaló el software, comercializabamos los
productos por medio de distribuidores, y luego comenzamos a hacerlo por
medio de supermercados, con sus distintas bocas de expendio, situación
que requiere una serie distinta de datos que antes no eran relevantes.
La
acumulación de estas situaciones a lo largo del tiempo producen una
divergencia importante entre proceso de negocios y software de gestión.
Llegada esta situación, nos encontramos en el momento de replantearnos
la tecnología utilizada.
Para
terminar; es de vital importancia que exista una importante ajuste entre
las actividades que se realizan en el proceso de negocios y las
funciones del software de gestión que utilizamos para su
administración. De no ser así nos vemos obligados a la
realización de una serie de tareas que reduzcan esa divergencia, con su
correspondiente pérdida de eficiencia.
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